Las alergias a los alimentos ocurren cuando nuestro sistema inmune o de defensas no reconoce como seguros algunos elementos de lo que comemos.

En México y en el mundo la incidencia de las alergias alimentarias se da principalmente en niños. Lo más común es que se presenten en niños menores de 3 años en forma de dermatitis atópica o bien como asma secundaria principalmente a la ingestión de cítricos, leche de vaca y huevo (1).

La mayoría de las alergias alimentarias se producen cuando el organismo reacciona específicamente en contra de las proteínas de tal forma que se secretan anticuerpos de inmunogobulina E (IgE) para defenderse en contra de estas sustancias (2) y se pueden presentar en cualquier momento.

Las reacciones pueden ser:

Leves o moderadas: Al comer algún elemento alergénico la persona puede experimentar síntomas como erupciones, urticaria, inflamaciones, irritación nasal, tos, dolor abdominal, diarrea, lagrimeo.

Graves: La reacción del organismo es muy fuerte e inmediata, aquí la persona puede tener dificultad para respirar, hipotensión, opresión en el tórax, hinchazón, palpitaciones o mareo pudiendo llegar hasta una condición muy grave que se llama la anafilaxia donde el riesgo de muerte es muy alto.

Las personas que sufren de alguna alergia alimentaria deben acudir al médico para ser tratadas con medicamentos especiales según sea el caso y estar preparadas por si llegasen a tener algún episodio de reacción. El mejor aliado para una persona gravemente afectada son las inyecciones de epinefrina (adrenalina) sin  embargo, el mejor tratamiento es el preventivo.

Las intolerancias alimentarias se pueden llegar a confundir con las alergias porque también el cuerpo reacciona diferente cuando se consume algún alimento, sobre todo  el sistema digestivo pudiéndose presentar diarreas severas, vómitos, urticaria, inflamación o deshidratación, pero a diferencia de las alergias alimentarias, en las intolerancias no se ve comprometido el sistema inmunológico (3).  Las intolerancias más comunes son la intolerancia a la lactosa y al gluten de las cuales hablaremos a detalle en el siguiente artículo.

Al recibir al paciente en consulta, una de las preguntas obligatorias en una historia clínica es saber si la persona es alérgica o intolerante a algún alimento, ya que esta condición nos permitirá realizar un plan de alimentación de acuerdo a sus características individuales ofreciendo diferentes opciones para que su estado de nutrición no se vea comprometido.

Al apoyar al paciente en educación alimentaria es necesario hacerle saber que cualquier alimento puede ocasionar reacciones alérgicas, pero los más comunes y a los que se tiene que poner especial atención para evitar su consumo son a los que la organización mundial de la alergia (WAO) y la Universidad de California han llamado “los grandes 8” (3):

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Es conveniente tener precaución con otros alimentos que pueden ser responsables de una alergia como:

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La persona puede tener conocimiento previo si es alérgico a algún alimento o bien, puede expresar que cuando come algo experimenta alguno de los síntomas antes mencionados. Para evitar riesgos es necesario informarle que el único tratamiento nutricio seguro y eficaz para su salud es eliminar a los alimentos alergénicos de la dieta ayudándolo a mantener una alimentación correcta (3), es decir que sea:

Completa, que contenga alimentos de los tres grupos del Plato del Bien Comer

Equilibrada, debemos combinar los grupos en cantidades semejantes

Variada, comer diferentes alimentos de cada grupo

Suficiente, en calidad y cantidad de acuerdo a las características de cada persona.

Inocua, que sea una alimentación segura.

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Con tus imágenes NK muestra a tus pacientes con alergias las diferentes opciones para sustituir alimentos alergénicos por otros que les permitan tener una alimentación correcta reduciendo el riesgo de reacciones alérgicas, por ejemplo:

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Recordemos que las personas con alergias alimentarias no pueden arriesgarse a entrar en contacto con alimentos alergénicos, pues al probar aunque sea una mínima porción o en algunos casos al olerlos, es suficiente para desatar las reacciones adversas (3).

Recomendaciones importantes

  1. Leer cuidadosamente etiquetas de productos procesados y preparados. Tener cuidado  al elegir productos en la calle pues algún elemento alergénico puede aparecer en forma enmascarada y pasar inadvertido.
  2. Platicar con amigos, familia y compañeros de trabajo o escuela para explicar su condición para que la persona pueda participar de sus eventos sociales.
  3. Al ir a restaurantes es importante platicar con el personal para saber con precisión cuáles ingredientes tiene un platillo determinado y no ponerse en riesgo.
  4. Extremar precauciones al manipular y cocinar los alimentos para evitar contaminaciones.
  5. En caso de niños y adolescentes es muy importante cuidar su relación con la comida. Aunque existan muchos alimentos que no puedan comer es de suma importancia que disfruten los alimentos que sí pueden y que las comidas sean un momento agradable. De esta forma su crecimiento y desarrollo serán sanos sin riesgo de padecer algún trastorno de la alimentación.
  6. A mujeres embarazadas y niños menores de un año de edad, se sugiere evitar el consumo de “los grandes 8”.
  7. En el caso de los niños en edad escolar es muy importante la educación  alimentaria a padres e hijos pues será necesario hacer conciencia que en ocasiones no podrán compartir lunch o comprar alimentos libremente. El apoyo médico y psicológico es de vital importancia.

Citas Bibliográficas:

  1. Datos del Hospital General 2013
  2. Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex.
  3. Coping with Food Alergies. University of California
  4. Biblioteca de Nutrikit